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"El aroma" cuento de Engin Akyurek traducido

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eliff
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"El aroma" cuento de Engin Akyurek traducido

Mensaje por eliff el Sáb Ago 20, 2016 9:30 pm

EL AROMA
Hace años….
En mi mochila de la escuela, un aroma había comenzado a impregnar mi cuaderno al lado de mi lápiz retráctil 0.7. Cuando uno tiene una mochila escolar, uno mismo es también como una tienda de útiles de oficina.
Me llevó tanto tiempo, como un niño con su uniforme rojo escolar aprendiendo la tabla de multiplicar, averiguar la fuente del olor. Una respuesta por 9 veces 7 o cero convertido todo a cero, iba más allá de nuestra compresión en ese entonces.
El aroma penetrante de mi cuaderno había impregnado toda mi mochila tanto que casi parecía la mochila de otra persona. Ese aroma se pegó tanto a mi mochila e implícitamente a mí por la goma de borrar perfumada de Ayça –roída como con los dientes de un ratón-.
El aroma que emanaba de las páginas de mi cuaderno había creado el mundo perfumado del niño que había estado tratando de estudiar en la mesa de su casa. La conexión entre el aroma y la acción de borrar de Ayça la había llevado a sí misma más bien a un lugar de nivel filosófico. Borrar significaba esconderse un poco.
Al igual que un coleccionista de estampillas, yo había comenzado a coleccionar mis memorias con el aroma impregnado en mi cuaderno.
Ese fue el comienzo de una pasión que se convertiría en la más bella afición del mundo. Yo grabé tantas cosas mientras borraba una coma mal colocada. El borrador de Ayça –roído como por los dientes de un ratón- se había convertido en el más poderoso grabador.
Quizás esta es la razón por la cual todas las cosas que intentaba borrar en mi vida tenían un olor. Tratar de borrar las cosas era un acto sobrehumano y no había lugar para errores de ortografía en la vida. Quizás no podría recordar el rostro de Ayça años más tarde, pero todo lo compartido durante esos años escolares que se impregnaron en mi memoria con un aroma, me hacen más humano.
Años después…
En mi modo más preocupado, estaba observando a los peores vendedores en una librería. Me sentía como si estuviera en un supermercado en lugar de una librería, tomando un viaje literario entre los pasillos.
Cuando estaba a punto de dar vuelta al pasillo de literatura turca, mi abrigo y mis manos comenzaron repentinamente a oler como un perfume. En realidad, era más la forma en que ella llevaba el perfume que el propio perfume. Miré a mi alrededor pensando si la chica de pie en el pasillo de libros de desarrollo personal lo estaba usando.
Mientras más yo caminaba el aroma se impregnaba más. Parecía como si exudara perfumemonóxide cuando exhalé ¿Porqué ese aroma que había creado grandes corazones en las fronteras de mi olfato estaba rodeando mi cuerpo?
Dejando la tienda de libros yo tuve que ir al baño de la cafetería cruzando la calle y quise deshacerme de ese aroma lavando mi cara y mis manos. Cuando miré mis ojos en el espejo mientras me lavaba, tenía la cara empapada de agua otra vez; pensé que podría ser un sueño. Cuando alguien llamó a la puerta me volvió a la realidad otra vez con el primer golpe y le dejé el baño a la siguiente persona sin siquiera secarme la cara con la toalla.
Había observado celosamente al hombre que me encontré en la puerta del baño ya que era imposible para él no oler el aroma que exudaba mi cuerpo; y compartir el aroma de ella con ese hombre, había traído a mi vida la palabra “celos” de nuevo.
Yo caminaba rápido y, mientras tanto, giraba mi nariz alrededor oliendo mi cuerpo para saber de dónde emanaba ese aroma. Yo sabía que debía deshacerme de ese olor tan pronto como tomara una ducha. Una vez que el archivo de la memoria se abre, el mundo puede convertirse en un caldero de perfume.
Mientras mi nariz, que estaba cansada de oler, intercambiaba lugar con mi boca uno de mis amigos que se suele tropezar conmigo en los momentos más ridículos, me dijo: ‘¿Qué tal, hermano?’.
Usando una frase de elocución, le respondí: ‘Bien, y tú?’.
‘Estoy bien, hermano. Si no tienes nada que hacer vamos a tomar un té’
‘Me voy a casa’
‘Solo un té, hombre’
‘¿Hueles algo en mí?’
‘¿Quieres decir, como sudor?’
‘¿No hueles nada en mí?’
‘Nooo’
Los tres ‘o’ de su ‘no’, que no tiene traducción en turco, me habían confundido más. Creo que las válvulas de su tabique nasal se habían obstruído.
‘¿Quiere decir que no hueles nada en mí?’
‘Nooo’
Luego seguimos nuestros caminos sin perfume. Yo volví a la librería. En realidad, yo ya sabía lo que tenía que hacer. Yo necesitaba tres cosas pero quería ver especialmente el pasillo donde tenían las gomas de borrar perfumadas. Coloridos personajes animados que yo no conocía olían como a detergente.
Cuando quise recorrer mi nariz por las gomas de borrar, capté la mirada de una pequeña niña. Tratando de no llamar la atención, encontré un borrador similar a la de Ayça. Compré un cuaderno y un lápiz junto con él y luego salí de la librería.
Una mesa, un lápiz en la mano y una hoja de papel en blanco. A pesar que la goma de borrar perfumada tenía el rol principal, ellos sabían la importancia de cómo y cuándo podrían ser usados. El aroma, convirtiéndose en tangible como una parte de mí, estaba en movimiento con mis manos y mi cabello. Yo había empezado a escribir el origen del aroma, nuestra cita, nuestro primer ‘hola’.
‘Hola’
‘Hola’
Antes de tener a medio terminar mi té, ya tenía varias páginas escritas. La armonía creada por hermosas frases provenía de los rincones más profundos de mi mente. Tal como había estado escribiendo, la goma de borrar perfumada de Ayça estaba siendo degradada de un rol principal a un extra. Yo no quería borrar nada. Mientras estaba escribiendo su aroma, yo describía todo tipo de flores sin necesidad de utilizar ninguna coma.
‘Hola’
Todo continuó de una inocente manera generada por un saludo. No tenía un diccionario para escribir malas frases. Tal como había estado escribiendo sentía que el olor que impregnaba mi cuerpo estaba disminuyendo lentamente. Mis verbos se fueron convirtiendo con el olor de la albahaca y la crueldad y la rebeldía de un verbo se estaba concediendo a sí mismo la supremacía que tiene el sujeto.
‘Hola’
Estaba subrayando esa palabra como la palabra de amor más bella del mundo. Yo conocía que algunas palabras tenían aroma e historias de legendarios poetas tenían bonitos aromas que no hubieran podido reproducir las mejores marcas de perfume.
Ni siquiera estaba bebiendo el té que tenía en frente de mí porque tenía frases que bebían té. Las cosas que permanecen en nuestra memoria podrían ser más fuertes que cualquier otra cosa. Incluso el sonido de una cucharita era más eficaz que los indicadores de tiempo y lugar del módem.
Tenía una enorme sonrisa como un croissant en mi rostro. Era una sonrisa que permanecía entre mis labios y mis dientes, esperando reír. Cuando levanté la cabeza capturé los ojos de mi amigo, con quien me encontré anteriormente. Mi sonrisa se deslizó desde mis dientes traseros hasta mis órganos internos. Sarcásticamente, me dijo:
‘¿Hermano, no te ibas a tu casa?’
‘Quería tomar un té’
Diciendo ‘Uh-huh’, se sentó frente a mí. Como si eso no fuera suficiente, me preguntó:
‘¿Puedo tomar uno también?’
Luego, cuando él se levantaba, dijo: ‘Hermano, qué pasa? Te has bañado en perfume de mujer? Todo tu cuerpo huele'.
Yo avivé mi vieja sonrisa y le respondí: ‘Nooo’.
ENGIN AKYÜREK

    Fecha y hora actual: Jue Sep 21, 2017 7:27 pm